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lunes, 23 de marzo de 2026

X ZUBIRI PAMPLONA 2026

 El año 2026 estaba resultando surtido deportivamente, continuaríamos una semana después de la última carrera la de Badajoz. Hacer dos medias seguidas no es algo que suela hacer, la que cogí primero es la Zubiri Pamplona, la cual se describirá en esta crónica, la de Badajoz vino después por motivos que expuse en la anteriormente. "Todo sea de cara a Boston" pensé. 

Este viaje a Pamplona lo realizaría en bus desde Madrid, cogí bus porque era la opción más económica, el tren era 5 veces más caro y tardaba lo mismo y no me veía cogiendo el coche solo para ir hasta allí. El viaje lo realizaría vía Madrid-Soria-Pamplona, la vuelta sería el mismo trayecto. Salgo viernes 20 de marzo a las 10 de la mañana llegando allí a las 15:35 me reuní con un familiar que me acompañaría este fin de semana y nos fuimos a comer. Después de la comida fuimos a recoger el dorsal el cual lo entregan en la tienda Intersport del Centro comercial La Morea, ubicado a las afueras de Pamplona, recogida rápida y eficiente, no había casi gente y el lugar de la recogida no estaba muy bien indicado, ni un stand con el logo de la carrera ni nada, simplemente una persona con un montón de cajas con los dorsales y camisetas. El resto del día fue asentarse en el hotel y disfrutar del ambiente de tarde-noche en Pamplona, que es de sobra sabido que ambiente a esta ciudad no le falta. Fuimos a dormir pronto había sido un día demasiado largo para ambos.

21 de marzo

Día de básicamente tomárselo con tranquilidad, paseos, cerves y pintxos. No recomiendo abusar de lo segundo el día previo de una carrera, y ya de paso ningún día, pero es que era la última carrera antes de Boston y ya que estaba en Pamplona me vine "un poco arriba". Pero insisto en que no lo recomiendo ni lo más mínimo, el alcohol y el deporte no han sido precisamente buenos amigos. Pamplona como tal para ver tiene lo justo (2-3 horas ves lo reseñable) es más una ciudad para vivirla, en San Fermines es un mundo aparte, pero si yo ya me agobié con el ambiente de un sábado noche no me quería ni imaginar en fiestas. Al final estuvimos pronto en la habitación, un poco antes de las 10, con todo preparado para mañana solo quedaba descansar mucho, que había que madrugar.

22 de marzo

Me levanto a las 7 de la mañana, empiezo el ritual: vestirme, visita al baño y a salir dirección la parada de autobuses de Pamplona desde la que saldrían los buses que llevarían a los corredores hasta Zubiri donde empezaría la carrera, nos citaron a las 8:30. Me quería evitar sustos por falta de tiempo, así que llegué con bastante antelación y desayuné cosas que llevaba en mi bolsa petate en la misma estación. Cuando estaban disponiéndose los buses para llevarnos a Zubiri en cuestión de 10 min se forma una cola muuuuuy larga, por un momento pensé que habría gente que llegaría muy justa para los buses que había disponibles, yo por suerte estaba bastante adelantado.

Tomo el bus el cual tardaría 15 min en dejarnos en Zubiri, voy viendo pasar el paisaje el cual era bonito a rabiar (todo hay que decirlo), hacía un día espectacular de pleno sol y temperatura perfecta. Hoy era un día para disfrutar  claramente, había tenido suerte con todas las carreras de este año en lo que a clima se refiere. Cuando llegamos a Zubiri me dispongo a hacer otra visita al baño, a dejar mis pertenencias en la consigna y a explorar un poco los alrededores. El pueblo en sí era el típico pueblo de los Pirineos con toques vascos, esta zona era bastante vasca, se notaba por los nombres de los pueblos de alrededor. Si te gustaba el ciclismo y el senderismo es muy difícil que una zona así no te guste. 

La carrera empezaría cerca del puente de la Rabia, un bonito puente de piedra, deberíamos de ser 1500 corredores, cuando la organización sacó los dorsales saco únicamente 1500 y estos se agotaron en menos de una semana, al empezar la carrera doblamos a la izquierda para coger la carretera que conecta Zubiri con Pamplona (la carretera Pamplona-Roncesvalles), el bus llego a Zubiri por esta carretera ,por lo que pude ver no me pareció excesivamente duro el recorrido, era mayormente sube y baja pero tampoco era para echarse las manos a la cabeza. En el momento en el que cruzo el arco de salida pienso "imagina que estás en Boston", estas dos carreras tenían bastante parecido: eran más bajada que subida, tenían pocos tramos llanos y el recorrido era lineal.

El primer kilómetro lo hago pasando al lado de una industria muy fea que desentona con el paisaje, pero ahí se quedó lo más feo del recorrido. Los primeros 3 kilómetros voy algo rápido, miro el Garmin y voy a 5:10, había salido demasiado fuerte e intenté aminorar aunque el recorrido era descendente en este caso, llegamos a Urdániz, un pequeño pueblo en el cual el terreno se allana algo y nos espera el primer falso llano, cerca de mi esta la liebre de 1:50, estaba yendo demasiado rápido para mis capacidades, pero por otro lado no quería ser conservador y quería disfrutar a tope del día y del paisaje.

En el kilómetro 5 llegamos a Larrasoaña, pueblo apacible un poco más grande que el anterior donde encuentro el primer avituallamiento, aquí la liebre de 1:50 me adelanta, intuí que había bajado la velocidad, además a partir de este punto el recorrido dejo de ser una bajada sustancial para dar paso a falso llano con algo de leve bajada, durante 2 kilómetros pude mantener bien el ritmo hasta que llegué a la primera cuesta seria, la cual me costó bastante subirla, imagino por el ritmo que llevaba que no lo ajusté demasiado a una subida de este nivel. La cuesta era de 400 metros más o menos.

Paso muy de reojo el pueblo de Zuriain, aquí el terreno seguía siendo amable aunque ya no tan excesivamente como al principio, pero los kilómetros caían como si nada y yo me sentía bien, pasamos por Antxoritz pueblo que eran casas contadas y se acaba rápido, aquí ya nos acercamos al 10. En el 10 saco el gel de menta que llevo, lo tomo satisfactoriamente y enfilo la otra gran cuesta, esta vez no sufro la subo bien, sin sufrir y de forma constante. A partir de esta cuesta empieza una gran bajada que nos hace volar prácticamente, disfruto del terreno, del paisaje y de las sensaciones iba camino al kilómetro 11 y estaba gozando la carrera.


                                                        Ahí iba dándolo todo

En el kilómetro 11 la sorpresa aparece cuando nos desvían para seguir la carrera por un tramo de parque donde se alternan caminos de tierra con camino de cemento, pero en ningún momento el terreno se hace difícil ni es irregular. Hay veces que me encuentro cuestas muy cortas pero potentes, las cuales subirlas a ritmo de carrera me es imposible, entre eso los giros y la estrechez del terreno se me rompe el ritmo y ya no lo disfruto tanto. Por aquí discurrirían 2 kilómetros.

Casi llegados al 13,5 salimos de nuevo a la parte de asfalto y seguimos por zonas urbanas que ya se podía intuir que eran los alrededores de Pamplona. Aquí lo bonito del recorrido se esfumo y pasamos al lado de zonas residenciales y algún que otro polígono. Intento mantener un ritmo estable en todo momento, pero algo en mi me dice que el dejarme llevar tanto en los primeros 11 kilómetros me iba a pasar factura mas pronto que tarde. Efectivamente cuando llego al kilómetro 16 sé que no podría seguir con el ritmo que llevaba y ya en el 17 es donde mi ritmo empieza a caer, iba a 5:10-5.20 min/km, ahora caí a 5:35-5:50 min/km. Pero solo quedaban 4 kilómetros y esto había que dejarlo hecho. Paso por zonas que no tienen mucho interés ni animación, y en pocos momentos el terreno era llano, pensé "así te vas mentalizando para Boston".

Del 17 en adelante más que disfrutar el terreno son ganas de terminar, en el kilómetro 18 ya pude divisar Pamplona, en el 19 me iba a cruzar con el Puente de la Magdalena un corto puente el cual me costó la vida subirlo imagino por el abrupto empedrado, no obstante aquí me hicieron una de las mejores fotos que me han hecho en carreras. Después de pasar este puente llego a una bajada que nos deja en el kilómetro 20, después 500 metros de llanura donde las piernas me pesan como losas, para mi mismo pensaba "que llegue ya la última gran cuesta que quiero subirla y terminar con esto".


                                        La foto en el Puente de la Magdalena

La última cuesta que nos espera es la de más pendiente de todo el recorrido y la más bestia, que nos dejaría delante del ayuntamiento de Pamplona. Subo 200 metros de esta cuesta a un ritmo esperpéntico 8:30 min/km pero es que las piernas no me daban y esa cuesta era claramente rompepiernas, en este momento pienso que me van a pasar un montón de corredores pero realmente solo me pasa 1 o 2. Un poco antes de entrar en Pamplona donde empieza la zona empedrada subo velocidad y ya hago los últimos metros corriendo o al menos lo que podía, entonces veo a lo lejos el arco de llegada sigo corriendo como puedo para las circunstancias que eran y paso la meta en un 1:56;38 en neto. No venía a buscar marca, me deje llevar, el terreno era algo más exigente de lo que imagine y llevaba arrastrando cansancio de la ultima media de hace una semana. Si tenemos en cuenta eso y añadimos que en la media de Barcelona y la de Badajoz obtuve un registro parecido, pues me di bastante por satisfecho.


                                            Aquí no tenía claro si ya terminé

Después la dificultad radico en recoger el avituallamiento final, mi bolsa y la bolsa del corredor. Había cerveza y pincho gratis pero pasé por la cantidad de gente que había. Vuelvo al hotel, me ducho, me visto y salimos a tomarnos el aperitivo y después a comer. Fuimos a un sitio donde comí las mejores chistorras que había comido nunca, la verdad es que es la mejor forma de coronar un gran finde. Más tarde mi acompañante me llevó a la estación de autobuses en coche, nos despedimos y fui a coger el bus de vuelta, él se iba en coche ya que vino desde León. A pesar de la ruta de vuelta el camino no se me hizo duro y fue muy apacible por la sensación de haber hecho bien todo y haber disfrutado. Esta era la última carrera antes de Boston, estaba decidido y fuerte y hoy lo había demostrado, espero que en la siguiente crónica pueda contaros como termine Boston.


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