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jueves, 15 de octubre de 2026

MEDIO MARATÓN DE BUCAREST 2026

 Esta crónica debería llamarse "maratón de Bucarest" y contar la peripecia de mi maratón número 12, pero si algo aprendes después de muchos años corriendo (y de paso de la vida en sí) es que no todo sale como uno querría: un verano complicado me impidió entrenar lo que querría y en el medio maratón de Logroño mi cuerpo ya me mandó señales de que no estaba preparado para la distancia reina. Así que si algo he aprendido todos estos años es que no hay nada que demostrar cuando uno no esta al 100 % en forma física y mental a la hora de hacer frente a "la bestia". Haría el medio maratón en su lugar que se celebraría de forma paralela al maratón, unos pocos correos fueron suficientes para que la organización me confirmase que si estaba inscrito en el maratón podía terminar la media con el dorsal del maratón y aun así recibir medalla. Así que sin más allá íbamos a por mi penúltima carrera del año.

9 de octubre

Este viaje lo realizaría en familia, saldríamos de Barajas a las 17:00 de la tarde para llegar a Bucarest a las 21:30 hora local (allí es una hora más). El viaje muy tranquilo y el aeropuerto de allí un lío para orientarse , pero al final pudimos ir al hotel en un Uber, esta es la opción más eficiente y económica para moverte en Bucarest porque era rápido y barato, los taxis no tenían muchos datafono y los taxistas de por aquí no siempre son honrados. Al llegar al hotel el plan era muy simple: acomodarse, cenar y dormir había sido un día largo y había que descansar.

10 de octubre

Nos levantamos sin prisas, desayunamos y salimos a hacer turismo por esta ciudad la cual no conocía, la recogida de mi dorsal sería entre 13:00 y 17:00, un horario bastante curioso el cual no entendí demasiado. Hasta la hora de recoger el dorsal vimos lo reseñable del centro: el Palacio del Parlamento, Catedral Nacional de Bucarest, Palacio Cec, monasterio Stravopoleos, calle Lipscani, Iglesia San Antonio,... aunque puedan parecer muchas cosas se ve todo bastante rápido y si has viajado mucho no te va a parecer sorprendible o al menos no te va a impactar. Tengo que admitir que llamarla "pequeña París" es venirse muy arriba.

A las 13:00 de forma puntual fuimos a recoger el dorsal, el lugar de recogida estaba justo en frente del Palacio del Parlamento, era de agradecer que fuese en un sitio fácilmente accesible y que no te mandasen a las afueras o a cualquier otro lugar de difícil acceso. Hoy se celebraban las carreras de 2,5 y 10 km que terminaron bastante rápido al día siguiente sería la de 21 y 42 km, aquí hacían como en Budapest en un fin de semana hacían todas las distancias. La recogida fue rápida y eficiente, y no se echaban en falta stands aunque fuese todo muy escueto, el merchandising de la carrera era bastante pobre eso sí. En la recogida me hicieron entrega de una camiseta técnica de Under Armour de muy buena calidad. Con el dorsal en mi poder comimos en un sitio cerca de la recogida y volvimos al hotel a descansar.

                                                El NO maratón de Bucarest

Después de descansar la tarde la echamos viendo el Arco de Triunfo, parque Harastrau y la Casa Presei Libere un edificio de la época soviética. Estaba algo lejos del hotel así que ida y vuelta en Uber, al volver hice los últimos preparativos para la carrera, cené y a dormir.
















                                            Cosas varias de Bucarest

11 de octubre

A las 6:45 estaba despierto, me preparo para desayunar y tomo el desayuno reglamentario y escueto. Al volver visita al baño, ponerme todos los enseres y al Palacio del Parlamento donde comenzarían ambas distancias muy cerca de donde tuvo lugar la recogida. Llegar hasta allí del hotel me lleva 15 min y llego a 15 min de comenzar la carrera que daría comienzo a las 9:00, me avisaron de que se formaba bastante tapón porque los corrales de salida no es que estuvieran muy bien controlados con lo cual cada uno se podía meter donde quisiera. Al poco de entrar en el corral se da comienzo a la prueba de forma puntual.




                                        Momentos previos antes de la salida

La salida fue algo incómoda porque se hacía desde un lugar que era bastante estrecho y yo salí algo al final con lo cual tuve que adelantar a varios que iban a velocidades de lo más variopintas. El primer kilómetro pasaría bordeando el rio Dâmbovița , los siguientes 7 kilómetros serían en línea recta por el Bulevar Unirii y el Bulevar Decebal un ida y vuelta por los mismos que aunque el tramo no fuese vistoso era completamente llano con algún desnivel no muy preocupante. Era bastante cómodo para empezar, aquí consistía en pillar una velocidad y mantenerla para irte aclimatando a la carrera.

En el kilómetro 7 empiezan a aparecer los primeros síntomas de cansancio y calambres fruto del medio maratón de hace una semana, un poco incómodo pero podía aguantar. Hasta el kilómetro 12 pasaríamos por el casco antiguo, donde había algo mas de desnivel pero nada preocupante, la animación aumentó bastante a partir del kilómetro 7, no tan desbordante como otras maratones europeas pero al mismo nivel que Budapest, no voy a negar que fue una grata sorpresa. Hasta el kilómetro 12 pasamos por el casco antiguo yendo y viniendo fue una parte que disfruté bastante que es algo importante en estas pruebas, a parte de que tenía sensación de volar, se estaba dando bastante bien. 

A partir del kilómetro 12 empezaron a aparecer los calambres y efectos del medio maratón de hace una semana, el cuerpo me estaba empezando a pasar factura de la fatiga acumulada, yo tenía claro que no iba a pararme en ningún momento como si hice en Logroño, así que continué de forma decidida y constante. A lo largo de toda la carrera vi bastantes personas parándose y andando, pero yo iba a mi ritmo y disfrutando.

En el kilómetro 16 llegaríamos hasta el Arco de Triunfo todo ello en línea recta, el terreno era eminentemente llano con algún falso llano, pero era un tramo para coger un ritmo y mantenerlo. Este tramo me recordaba mucho a las carreras que he hecho por La Castellana en Madrid, un bulevar con árboles a ambos lados. Al llegar al 16 media vuelta en dirección a la meta, mis piernas ya se estaban fatigando bastante y me pedían tregua, pero solo quedaban 5 kilómetros y esto había que rematarlo sin parar.

Los siguientes 4 kilómetros transcurren por una zona desangelada y residencial sin ningún encanto, en este momento hago algo que nunca pensé que haría: acoplarme a una liebre y seguirla durante 1,5 kilómetro hasta que la adelanté a la altura del kilómetro 19. En este momento empiezo a vislumbrar la Catedral Nacional de Bucarest y sé que la meta está cerca, a escasos 2 kilómetros. En el kilómetro 20 donde nos espera una gran animación mis piernas ya van agarrotadas, pero a falta de un kilómetro apreto dientes y a terminar, doblo a la derecha y ahí al fondo esta la meta, la cual fijo la mirada en ella y agradezco haber hecho esta distancia ya que si todavía llego a hacer el maratón hubiera "petado" en el 23-25 y hubiera tenido que repetir lo de Berlín o Praga, todo ello en un día caluroso. 

Cruzo la línea de llegada en 2:03.26 según el Garmin, no es un tiempazo pero me di por satisfecho acorde a la sobrecarga que llevaba encima, no me pusieron pegas para recibir la medalla ni nada. Con todo en mi poder fui a reunirme con mis familiares y marchamos al hotel donde me duché, me cambié y me tomé la cervecita de celebración. Había sido una buena carrera, mejor de lo esperado.... con bastante animación y con buena asistencia. El resto del día descansar e ir a las Termas de Bucarest, un complejo que está a las afueras de Bucarest que es una mezcla de parque acuático, spa y balneario con ambiente, un sitio muy recomendable para relajarse después de semejante paliza de dos semanas seguidas de carrera. Ahora tocaba descansar después de todo y rematar el año con el medio maratón de Cádiz el 8 de noviembre.💪💪💪💪💪💪


Y otra más, la media que debió de ser maratón




lunes, 5 de octubre de 2026

MEDIO MARATÓN DE LOGROÑO 2026

 La segunda temporada de running del 2026 seguiría con una cita con el medio maratón de Logroño el 4 de octubre, Logroño es una ciudad en la que nunca he estado y no creo que fuese en ningún momento por ninguna razón. Al encontrar el medio maratón el 4 de octubre aquí encontré una muy buena razón para visitarla y de paso conocer La Rioja, comunidad autónoma donde tampoco he estado.

Este sería un viaje relámpago reuniéndome allí con un familiar para pasar sábado y domingo, esta historia empieza el sábado.

3 de octubre 

El 3 de octubre a eso de las 10:00 cojo el bus que me llevaría desde Madrid a Logroño pasando por Soria, en este cansado viaje pasé por la zona fronteriza entre Soria y La Rioja, Sierra de Cebollera, tengo que admitir que me sorprendió para bien. No esperaba encontrarme una zona tan vistosa en mi viaje hasta Logroño, tendré que volver para descubrirla más.

Al llegar a Logroño a las 14:30 y de reunirme con mi familiar, lo primero era recoger el dorsal el cual se recogía en Ferrer Sport, una tienda deportiva bastante grande y con todo tipo de enseres deportivos. La recogida era relativamente sencilla, pero tenían un amplio merchandising de la carrera para lo "poco" reconocida que era. Como llegué a la hora de comer no tuve problemas para recoger mi dorsal, recogida rápida y compra de un recuerdo de la carrera, la bolsa del corredor muy sencilla eche en falta algún alimento, bebida o muestra.

Después de la recogida del dorsal, comimos y fuimos al hotel donde descansamos del viaje. La tarde la pasamos dando vueltas por el centro de Logroño, fuimos primero al lugar donde tendría lugar la salida y llegada de la carrera, en el Paseo del Espolón. Nos sentamos en una terraza cubierta y ahí estuvimos echando parte de la tarde más que nada porque empezó a llover con fuerza y el tiempo se puso muy feo. Después cenamos y nos fuimos directos al hotel, seguía lloviendo con fuerza, menos mal que este clima no me iba a tocar mañana en el día de la carrera. Por la noche dormí muy apaciblemente, las sensaciones eran buenas y no tenía nada de nerviosismo.


No hice muchas fotos por allí

4 de octubre

Me levanté a las 7:00 y empecé con los preparativos de la carrera, primero me visto en parte y bajo a desayunar, el desayuno bastante bueno y abundante donde no se echaba en falta nada. Al terminar volví arriba para los últimos preparativos: vaselina, accesorios, visita al baño y a por la media de Logroño.

Salí en torno a las 8:15 en dirección a la zona de salida, el ambiente de carrera ya se notaba, no era una carrera excesivamente agobiante, no seríamos más de 4.000 participantes entre todas las distancias (10 km, 21 km y 42 km). Después de calentar un rato y hacer una última visita al baño portátil, me coloqué en le cajón de salida, la carrera empezaría a las 9:00, la salida fue puntual y transcurrió sin incidentes, igual se formaba algo de tapón en el primer kilómetro pero nada alarmante.



                                                        Momentos previos

No voy a contar mucho detalle de esta carrera porque en si en los primeros 15 kilómetros era todo pasar por zonas residenciales sin ningún tipo de encanto, el recorrido era un poco sube y baja que no era alarmante de primeras pero al ser tan constante no era tan fácil pillar un ritmo y mantenerlo. Los avituallamientos estaban repartidos de forma algo irregular pero era algo perdonable, durante estos primeros 15 kilómetros mi ritmo era bastante aceptable 5:25-5:30 min/km, aguanté bien hasta que llegamos al kilómetro 15 en el cual había una cuesta medianamente potente en la que tuve que subir parte andando, las piernas aquí me "quemaban" y tuve que aminorar.

El siguiente kilómetro fue a mi gusto el más vistoso, pasábamos por el centro de Logroño donde había algo de animación y las calles eran empedradas, había que tener cuidado donde pisabas para no resbalarte ni caerte a eso únele que el pavimiento estaba mojado por la lluvia de ayer. cuando llegué al 16 tenía sensación de que algo no iba como quería y notaba que me estaba quedando corto de fuerzas, al atravesar el Puente de Hierro que cruza por encima el Parque del Ebro nos metemos en una zona poligonera donde transcurrirían los siguientes 2 kilómetros. En el kilómetro 18 a la altura de la Pasarela peatonal y ciclista del Ebro empiezo a alternar andar con correr, me veía falto de fuerzas y sin mucha motivación para seguir, pero a menos de 3 kilómetros lo suyo era terminar. Los kilómetros 18 y 19 transcurrirían de esta forma alternando andar con trotar, estaba enfadado conmigo mismo porque en una media esto no debería pasarme y por otro lado entendí la señal que me mandó mi cuerpo... "a una semana del maratón de Bucarest no estás listo para los 42 kilómetros". Un poco antes de llegar al 20 empiezo a correr sin parar hasta llegar a la meta, no al ritmo que querría pero lo hago sin parar.

El último kilómetro pasa por el centro y aquí vuelve el adoquinado y salvo los últimos metros la animación era inexistente. Los últimos metros son en el Paseo del Espolón donde los de la media terminaríamos pero los del maratón continuarían dando otra vuelta al circuito, "que tostón" pensé, dar otra vuelta a este circuito. Lo mejor estaba por llegar... nos dieron una pulsera a los que terminábamos la media, yo esperaba una medalla y nos dieron una pulsera... hasta a mi me dejo con cara de extrañeza y eso que no soy de los que le dan mucha importancia a las medallas, pero para una carrera que quiere hacerse hueco en el calendario de running español y única prueba grande de La Rioja no dar medalla a los que hacen la media no es que quede del todo bien. Imagino que en años venideros lo arreglarán.

    

                                                              Y otra más

Con todo en mi poder: pulsera y avituallamiento final me volví andando al hotel donde me duché y me vestí para irnos a tomar las cañas de celebración e ir a comer. Mi familiar me dejó a las 15:00 en la estación de autobuses donde tomé el bus de vuelta a Madrid a las 16:00. Después de esta experiencia en Logroño decidí escuchar a mi cuerpo y ser precavido, no realizaría el maratón de Bucarest sino el medio maratón ya que no estaba preparado para la distancia reina, espero que me dejasen realizar el cambio a unos pocos días, de lo contrario correría hasta la mitad y lo dejaría. No era momento de buscar heroicidades sino de buscar lo mejor para mi y darle a mi cuerpo el descanso que merecía. Las únicas maratones que vendrían serían las del 2027.


lunes, 31 de agosto de 2026

ADIDAS STOCKHOLM HALF MARATHON 2026

 Después de 4 meses de parón en lo que respecta a participar en pruebas deportivas, nos las íbamos a ver el 29 de agosto con el medio maratón de Estocolmo. Prueba que cogí con cierta pereza, era a las 15:30 de un sábado, no estoy nada acostumbrado a hacer pruebas por la tarde, pero aquí íbamos decididos a terminarla lo más dignamente posible. No iba con idea de buscar registro sino como test de cara a el maratón de Bucarest y además por saber como me había recuperado después de una intervención quirúrgica que tuve a finales de mayo y que me dejo sin correr un mes y otro mes corriendo a ritmo muy suave y sin abusar de distancia. Este viaje lo iba a realizar en pareja pero por motivos laborales no le dieron los días así que lo haría en familia. 

Viernes 28 de agosto

Saldríamos a las 10:15 de Barajas, después de algo de retraso en el despegue llegamos a Estocolmo alrededor de las 14:00, del aeropuerto Arlanda directos al hotel a hacer check in y dejar las maletas. Lo primero que haríamos sería recoger el dorsal, la recogida estaba ubicada en el Kungstradgarden, donde tendría la salida de la carrera mañana. La recogida fue rápida y muy bien organizada, era un festival pequeño con grandes marcas deportivas reconocidas: Adidas, Nike, Asics,... y varios puestos de material deportivo, comida, bebida, patrocinio de otras carreras,... era pequeño y no se echaba en falta nada, todo muy bien puesto. Únicamente compré un gel para tomar mañana en la carrera, ya que no traje en la maleta, con las prisas de hacerla se me pasó.

Mi paso por la feria

Después de tener el dorsal fuimos al hotel a dejarlo y después dimos una vuelta por Gamla Stan que sería como el centro histórico de Estocolmo, aunque en esta ciudad había estado hace años no recordaba esta parte, de hecho no recordaba mucho de ella. No es una ciudad que te deje impactado, pero si que era tranquila y acogedora a la par de cosmopolita. Hoy tocaba dormir pronto había sido un día demasiado largo y mañana tocaba prueba.

Sábado 29 de agosto

Como la prueba empezaba por la tarde había que echar la mitad del día en alguna otra actividad, así que fuimos al museo Vasa, creo que era el mejor día para hacer esto ya que el cielo estaba completamente nuboso y no paraba de llover, aunque por la predicción meteorológica sabía que esto ocurriría. El museo Vasa es uno de los más reseñables de Estocolmo, me atrevería a decir que el más reseñable, contiene una buque de guerra del siglo XVII que se hundió en su inaguracion y a día de hoy se ha recuperado el 98 % de los componentes del mismo, su estado de conservación es excepcional. Si tienes curiosidad en saber como era un buque de guerra del siglo XVII-XVIII, este museo es oro.

Echamos en el museo un par de horas, después fuimos a tomar un café y ya volvimos andado al hotel bajo una lluvia que tenía cada vez peor pinta. Comimos a las 12:30, pero por lentitud del servicio terminamos comiendo a las 13:20 y lo peor es que me trajeron un plato de pasta que me cayó pesado por la cantidad de salsa que tenía...lo que me faltaba pensé... carrera en 2 horas y me estoy comiendo esto que me ha caído como una piedra al estómago.

Una vez en el hotel a las 14:00 el plan era reposar hasta las 15:00, hora en la que saldría a la prueba, el hotel estaba a escasos 10 minutos de la salida y meta de la carrera. Pude dormir algo y visitar el baño un par de veces pero la sensación de pesadez no se iba y por si fuera poco seguía lloviendo. A las 15.00 salí dirección a la salida y no me costó ponerme en mi cajón de salida a pesar de las miles de personas que éramos, creo que casi 16.000, lo malo es que los accesos para llegar a tu ola de salida eran demasiado estrechos, pero la gente se portó y en ningún momento se dispuso de tal manera que crease sensación de agobio.

                                                        El clima al principio

Empecé la prueba a las 15:45 de forma muy puntual, yo iba con la idea de que el medio maratón de Estocolmo era llano y asequible... tremendo error por mi parte por pensar eso y por hacer caso a chatGPT. Los primeros 3 kilómetros eran un suave sube y baja, quitando uno en el primer kilómetro algo duro, en este momento trato de encontrar mi ritmo y de ir cómodo, la sensación de pesadez no se iba y yo rezaba para que en ningún momento tuviera que visitar el baño por un retortijón, lo bueno es que no llovía y hacía fresco. Al llegar al kilómetro 3 nos espera nada más girar una cuesta medianamente pronunciada que subo bajando ritmo y con algo de dificultad pero no por ello me deja tocado. Desde el kilómetro 3 al 4 pasamos por un puente desde una isla a otra, aquí es todo en bajada, del kilómetro 4 al 5 sería falso llano y bajada, la sensación de pesadez era menor lo cual era un alivio. 

Los tramos del 5 al 7 serían eminentemente llanos quitando un par de subidas y bajadas medianamente pronunciadas que no me esperaba, este tramo pasaba al lado del mar así que era bastante placentero. En el camino del 7 al 8 me encuentro con una cuesta que me deja tocado pero no por ello muerto, básicamente porque no la subí a un ritmo prudente, y aquí llega la parte que creo que era más difícil, pasamos por Fredhallsparken un parque donde el recorrido se estrechaba demasiado, pasamos de calles amplias tipo Berlín a recorrer un camino de parque de 2 metros de anchura, pues así 2 kilómetros, es imposible no agobiarse y más cuando se trata de una carrera de 16.000 personas. Salimos del parque en el kilómetro 9 donde hago uso de mi primer gel el cual consigo que me entre bien, De los kilómetros 9 al 11,5 el recorrido sería eminentemente llano con alguna subida que picaba hacia arriba pero nada preocupante. En el kilómetro 11,5 pasamos a Gamla Stan, isla que abandonamos rápidamente para entrar en la isla de Sodermalm, dos kilómetros discurrirían al lado de los que ya volvían en dirección a la meta, sensación que puede desmotivar viendo como algunos están casi terminando y a ti te quedan 9 kilómetros y por si fuera poco tú ibas en subida y los de al lado en bajada. Esta cuesta fue para mi la más matadora de toda la carrera, casi 2 kilómetros subiendo mientras otros ves que bajaban, ya no era físico sino psicológico. 

Una vez nos separamos los que vamos de los que volvemos a nosotros nos espera una bajada mano derecha, bajada que me sienta a gloria para poder descansar las piernas y nos coloca casi en el kilómetro 14 y de ahí al 15 sería todo llano al lado del mar. Yo ya lo veía hecho a pesar de lo que me quemaban las piernas, la sensación de pesadez de esfumó hace rato y el clima era muy agradable. Del kilómetro 15 en adelante aquello fue más una batalla de supervivencia que una carrera apacible, no iba a conseguir registro ni la estaba disfrutando lo que querría, así que solo me quedaba terminarla. Mantuve un ritmo más bajo de lo que debería casi 6 min/km, pero fue una buena idea ya que me esperaban cuestas y bajadas sin parar hasta que volviésemos al punto donde nos separamos de los que volvían a meta, llega un momento que fue casi todo subida y subida, yo ya estaba harto y quería terminar, ahí estaban cayendo los kilómetros 16,17,18,19 y fue aquí en el 19 donde nos volvemos a encontrar con los que iban y para mi sorpresa eran muchas personas y eso que yo iba a un ritmo muy mediocre, lo bueno es que yo ya volvía o sea iba en dirección a la meta.

Los últimos dos kilómetros no fueron mejores, el del 19 al 20 me agobie pensando que sería en bajada y no... era subida y los que iban venían bajando... yo estaba totalmente confundido .... pero si cuando iba pensaba que iba en subida y ellos bajaban. Fue un tramo rarísimo donde mi percepción me dejó totalmente confundido, pero yo ya estaba en dirección al kilómetro 20 y lo alcancé después de una bajada potente. El tramo del 20 al 21 seguía corriendo pero con las piernas demasiado quemadas, sensación de hartura y por si fuera poco con la sensación de agobio de personas a mi alrededor apretando el último kilómetro. Yo intenté no dejarme llevar, no veía ni la más mínima necesidad y tampoco me importaba que me adelantasen, mantuve el mismo ritmo todo el rato mientras recorro Gamla Stan por la orilla. Llego a donde la carrera dio comienzo, giro a la izquierda y luego a la derecha y ahí estaba la meta justo en frente del Parlamento sueco. Cruzo la meta con un registro de 2:05:31, peor marca junto con Navalmoral de la Mata, con la diferencia de que en Navalmoral sufrí mucho más y me paré muchas más veces, aquí no me paré ni una salvo para coger agua de los avituallamientos, que había cada 3 kilómetros lo cual era de agradecer.

Podría decir que salí con sensación de derrota, pero no fue así, había terminado una media no fácil después de 4 meses sin competir, saliendo de una intervención quirúrgica, a una hora que no era ni medio óptima y después de tener el percance ese con la comida. Mi Garmin marca que el recorrido tenía 135 metros de desnivel positivo acumulado, aunque parezca "poco" las subidas están dispuestas de tal forma que la sensación que te dejan es como si hubiese sido más. Con todo ello recojo mi medalla, mi camiseta y mi avituallamiento vuelvo al hotel donde me ducho, me acomodo y descanso hasta la hora de la cena, viendo mi carrera más en detalle tuve una posición de 6437 en la general de los casi 16000 que éramos, no era mala clasificación si tenemos en cuenta como se me dio, lo que confirmaba mis sospechas de que era más dura de lo que imagine y que no era una impresión mía. Al terminar de cenar damos un pequeño paseo y volvemos al hotel, no llovía desde hace mucho rato.


Sufrida media terminada

Domingo 30 de agosto

Poco que decir en este día, hicimos una excursión en barco por islas cercanas, dimos una vuelta por el centro y comimos. Había sido un viaje completo a la vez que apacible, la prueba como tal no la repetiría y no porque no se me diese bien, sino porque era una carrera que a pesar de su muy buena organización tenía un recorrido demasiado intrincado con partes donde se estrechaba mucho, bastantes giros y varias subidas y bajadas no muy bien dispuestas. No obstante seguíamos entrenando todo ello de cara a Bucarest el 11 de octubre, me esperaba el medio maratón de Logroño el 4 de octubre, tocaba cerrar el año a tope.💪💪💪💪💪💪💪



De turisteo por Estocolmo












viernes, 1 de mayo de 2026

130 MARATÓN DE BOSTON 2026

 Hay maratones que son emblemáticas por varios motivos, en este caso no tocaba realizar un maratón más ni si quiera un maratón emblemático más como pudiera ser Londres o Tokyo... pero el maratón de Boston era simplemente EL MARATÓN, la meca de todos los corredores que se precien en los eternos 42 kilómetros 195 metros. Boston tenía un aura especial: era el maratón más antiguo del mundo (esta iba a ser su 130 edición) y probablemente el que más respeto daba no por la dificultad del recorrido (que ya de por si es duro como contaré mas adelante) sino por la dificultad de participar acreditando marca en otras distancias similares, marcas que son bastante exigentes por ejemplo en mi franja de edad me piden terminar el maratón en menos de 2 horas 55 min para poder tener derecho a optar a plaza. Pero aunque acredites marca existe la posibilidad de que no te cojan, con lo cual es algo que puede mermar excesivamente. Yo entré vía touroperador, los touroperadores no suelen ofrecer muchas plazas a los que vamos sin acreditar marca, no es como el resto de majors donde pueden ir de 30 a 50 personas en la misma salida. En Boston ofertarán 10-15 plazas a lo sumo y las guardan para los más "fieles" yo como realicé con ellos Chicago, Berlín, Londres y Tokyo ya dejaba bien claro mi intención de completar las six majors. 

Tuve unos cuantos contratiempos personales a lo largo de estos meses que me hicieron temer que me podía quedar sin Boston, pero finalmente es algo que se salvó y con alivio y muchas ganas allí íbamos, a por mi maratón número 11 y mi quinta major. Este viaje lo realizaría con mi pareja, que nunca había estado en EEUU y aquí vimos la oportunidad de hacer un gran viaje y yo de hacer mi carrera.

Viernes 17 de abril

Llegó el día de partir a Boston, los días previos tuve pocos nervios y muchas ganas, iba muy bien física y psicológicamente porque estaba decidido y no había nada "sorpresa" me había revisado todos los videos posibles en Youtube del recorrido, preguntado a chatGPT y preguntado en foros acerca de la carrera en sí. Las sensaciones eran muy buenas.

Salimos de Madrid a las 12:20 para llegar a Boston a las 15:30 hora local, un vuelo muy tranquilo en el que íbamos muchos corredores, en el mismo avión iban 3 agencias distintas. Después de pasar una enorme cola para pasar el control de aduana, nos reunimos los del touroperador para ir al hotel, desde que el avión aterrizo hasta que llegamos al hotel pasaron muy tranquilamente 3 horas, los que viajéis a EEUU tened mucha paciencia hasta que paséis el control de pasaportes que a veces se puede hacer horriblemente largo como fue en nuestro caso.

                                                        Otra vez aquí

Al llegar al hotel check in (al menos fue rápido) y a la habitación, allí nos cambiamos y a cenar antes de irnos a dormir, estábamos agotados. Lo único reseñable es que pude ver el arco de llegada del maratón  el cual impone bastante y de noche gana mucho más (a mi gusto).




                                                        Línea de meta

Sábado 18 de abril

Me desperté a las 3 de la mañana por el cambio horario, en mi cuerpo era por la mañana porque seguía con el horario de España, aunque allí era de noche aún. Intento dormir a ratos hasta las 6 de la mañana momento en el que ya me levanto y me preparo para salir a correr con el resto de corredores que habíamos quedado para hacer una tirada corta de media hora a ritmo suave.

Pasamos corriendo al lado del río Charles en un día en el que el cielo estaba encapotado y caía una fina lluvia, era el clima idóneo para correr. En este caso la tirada fue más distendida y seguida, paramos pocas veces, porque la tirada corta que hice en Tokyo fue más un paseo por el parque parándose a sacar fotos.


                                                         Así se presentó el día

Al volver al hotel fui a ducharme, vestirme, desayunar y en ir a por el dorsal en la feria del corredor ubicada en John B. Hynes Veterans Memorial Convention Center en la misma calle donde estaba el arco de meta del maratón de Boston en Boylston street, llegamos a las 9 de la mañana y ya había una cola bien larga que al menos era rápida, así que no hubo que esperar mucho para entrar en el recinto.

El lugar era austero: suelo alfombrado, paredes con poca decoración y techos altos, lo único reseñable eran los carteles que anunciaban el maratón que eran temporales. Después de pasar un control de seguridad para acceder al edificio, subimos 3 pisos yendo por pasillos que nos llevan de un lado a otro. después de 15 min de subidas, idas y venidas llegamos a donde reparten los dorsales, el mío es el 32437, aquí hago un pequeño inciso para explicar como Boston reparte los números: asigna los números acorde a tu registro y "mérito" quiero decir... las marcas que han conseguido plaza vía sorteo para participar se van asignando según tu edad, registro y fidelidad (esto último no lo tengo muy claro pero he visto gente con muchas ediciones hechas de Boston). Todos los que habíamos entrado vía touroperador o charity estábamos en la última ola de salida y éramos los últimos números, seriamos casi 9.000 personas. La recogida fue rápida y eficiente, después de recoger el dorsal pasamos a la parte de la feria donde vendían el merchandising oficial de la carrera... una p...a locura lo que pude ver, si alguien ha visto el meme de los monos cogiendo plátanos de una caja a toda pastilla y dejando la caja sin nada en cuestión de 1 min... decir que esto era igual y no exagero. Desde que decretaron el confinamiento por el COVID y la gente asaltó los supermercados en busca de provisiones, yo no vi nada igual.

Yo terminé dejándome llevar por la locura y compré recuerdos también, la equipación de este año era especialmente bonita y tener un recuerdo del maratón de Boston siempre es bien, la chaqueta era lo que más destacaba y tampoco exagero al decir que raro era no encontrar a alguien con dicha chaqueta estos días por Boston. No me salió excesivamente caro para ser productos oficiales, gracias en parte al cambio dolar-euro. El resto de la feria la verdad que tampoco tenía mucho más, algunos stands de bebidas deportivas, enseres deportivos, información de alguna otra carrera,... todo esto era más pequeño que la feria de la mitja de Barcelona que realicé en febrero. Como feria de una major era la más justita de todas.







                                                Mi paso por la feria

Con el dorsal en mi poder y lo comprado vamos al hotel dejo lo adquirido ahí y salimos a pasear por Boston pasando por lo más reseñable, tampoco es que sea muy grande y se puede ver casi todo en un paseo, a lo largo de este día sin necesidad de patear mucho vimos gran parte de Boston con un descanso de siesta incluida de por medio, no llego ni a siesta pero un descanso si que fue.

Terminamos el día cenando en un rico italiano que recomendaron los del touroperador, después de esto al hotel a dormir, mañana no era día de carrera, y esto es curioso y sorprendente, el maratón de Boston es el único maratón del mundo (al menos conocido) que se realiza un lunes más en concreto el Patriot Day, así que mañana era otro día de espera.











                                                    Día echado por Boston

Domingo 19 de abril

Día con poco que contar al menos desde el punto de vista de la carrera, hicimos un tour por Boston (Beacon Hill, estadio de los Red Sox, Boston Common,...) y zona de Cambridge donde vimos la universidad de Harvard y anexas, Boston es conocido por sus universidades, el ambiente universitario es distinto al que tenemos en España. Había estado por Harvard hace muchos años en un viaje con mis padres, la universidad tenía un ambiente acogedor y un estilo colonial británico. A partir de las 12 del mediodía empezó a llover cada vez más y más, terminamos el tour antes de que la cosa se pusiera muy fea.

El resto del día fue descansar y esperar a que fuese mañana, los días previos a la carrera son de espera larga y si le añades el hecho de que llovía como llovía pues se te puede hacer bastante pesado. El clima en Massachusetts por estas fechas era muy cambiante, hay ediciones del maratón de Boston donde ha hecho 20 grados y otras 5 grados con lluvia y viento, pero no tenía que temer nada de eso mañana según las previsiones haría un día agradable y primaveral.



                                    Lo que quedaba por ver de Boston fue aquí

Lunes 20 de abril

Llego el gran día, el día del 130 maratón de Boston y 250 aniversario de América, son números redondos como el día que al menos esperaba. Despierto con un cielo totalmente despejado y un sol brillante donde no había signos de que fuese a llover, pero aquí el clima es muy cambiante así que no había que fiarse. Para llegar a la línea de salida que estaba en Hopkinton había que coger autobuses que te llevaban a la villa de los atletas en el instituto de dicha localidad, la villa de los atletas era un lugar ubicado a casi una milla de la zona de salida del maratón donde los atletas descansaban y había baños y puestos de agua/isotónico. Para llegar a la zona de los autobuses vamos todos los del touroperador juntos, nuestro bus sale a las 9:00, el maratón de Boston empieza tarde los primeros en salir son los atletas de élite a las 9:30 y después van saliendo las siguientes tandas, nosotros éramos la última, salíamos a las 11:20, ya habían avisado de que llevásemos cosas para comer que la espera se podía hacer larga y al empezar tarde podíamos terminar teniendo hambre.


                                Llegada al lugar de espera para tomar el bus

La espera para montar en el bus se hace larga, terminamos montando a las 9:30, yo en mi cabeza hacía cálculos y estimé que íbamos a llegar justos para bajarnos e ir directamente a la zona de salida, por un lado era mejor porque no había esperas innecesarias. Aquí me pasó una de las cosas mas bizarras y rotodosianas en todos mis años de corredor, un poco antes de montar en el bus noté que me meaba, yo pensé que aguantaría hasta llegar a la villa de los atletas, pero es que era una hora de trayecto casi, y no vi baños ni un lugar donde echar un pis a mi alrededor. Monté en el bus con muchas ganas de mear pero pensé que aguantaría hasta llegar, a medida que pasaba el tiempo eso se convirtió en una tortura hasta llegar al punto de que me dolían los riñones, nunca me habían dolido por aguantarme un pis. Usé la botella de 1 litro que llevaba en la mano la metí discretamente debajo del short y eché un breve pis, lo suficiente para calmarme, no sé si alguien me vio pero ya me daba igual, no quería tener este tipo de contratiempo antes de la carrera. Al llegar a la villa de los atletas baje del bus y a los 20 metros donde nadie me veía me puse de espaldas y meé lo que quedaba en la botella, creo que fue la meada más gloriosa de mis últimos años y fue allí antes del maratón de Boston, no sé si aquí se quedaron mirándome o algo, pero ya me daba igual.


                                        Entrada a la Villa de los atletas

Después de este percance que tuve, entré en la villa de los atletas por el arco de entrada, aquello parecía más bien un festival pero con el tiempo justo no pude quedarme a verlo, tuve que ir a la línea de salida directamente ubicada en la calle central de Hopkinton por llamarla de alguna manera. Había muchísimos voluntarios por todas partes, era imposible que te perdieses, el trayecto a la zona de salida estaba lleno de gente ofreciendo enseres y dando ánimos, a parte de una zona de baños muy grande antes de la llegada (ya era demasiado tarde). Al llegar cerca de la zona de meta nos disponemos para salir, en una misma ola hay tandas, en este caso 8, y yo iba en la tanda 7. Me dispongo en mi tanda y espero no mucho rato: 10-15 min y ya salgo, ahí íbamos a por mi quinta major.



                                                    La salida del maratón

Decir que Boston en altimetría también es característica, tiene más desnivel negativo acumulado que desnivel positivo acumulado, o sea que bajas más que subes. Esto puede dar impresión de carrera fácil, pero no lo es, hay que saber controlar en bajadas para no dejarte los cuadriceps más de lo debido, aquí ya me habían avisado de que los primeros 10 kilómetros eran en bajada, así que tocaba ser conservador al principio de la carrera. En el momento en el que empiezo no sé que ocurre que el cielo se encapota cuando hace nada estaba en la salida con el cielo casi despejado, aunque la temperatura era muy buena y no había amenaza de lluvia o viento.

Los primeros 5 kilómetros discurren con mucha gente con lo cual no era muy cómodo porque tuve que esquivar a bastantes personas, la animación a ambos lados era buena era raro encontrarte un tramo sin animación por otro lado decir que no eran 5 kilómetros de bajada pura, era bajada-subida-bajada-subida,... así hasta 4 veces, las bajadas más abruptas que las subidas, tome todo esto de forma muy conservadora. Mi velocidad era acorde pero al llegar al kilómetro 5 aparece el primer contratiempo... mi estomago se notaba casi vacío y no podía permitirme empezar una carrera con esta sensación, a parte del agua que me metí tome una manzana y una barrita, se ve que no fue suficiente. En el kilómetro 5 me casco un gel, que tenía pensado tomarlo en el kilómetro 7 pero no espere.

El kilómetro 5 al 7 era bajada y en el 7 entrabamos en Framingham, el pueblo anterior Ashland lo pasé sin darme cuenta estaba más centrado en esquivar gente que otra cosa, en el 7 ya había más espacio entre corredores y pude correr cómodamente a partir de aquí. El terreno empieza a estabilizarse más ahora tiraba más a llano pero con ondulaciones, a partir de aquí hasta el medio maratón podía permitirme ir a un ritmo estable sin tener que cambiar ritmos. El paso por Framingham se me hace largo no sé muy bien porque, la animación en este pueblo era buena pero no tan desbordante como la que encontraría más adelante en Natick, el cielo está completamente encapotado y empieza a llover pero por poco tiempo, 2 minutos y para, leí por ahí que nevaba incluso pero ni me fije.  Miro el Garmin y voy a 5:15 min/km y pensé que me estaba viniendo muy arriba y tenía que guardar piernas para Newton que era para muchos el tramo más temido de la carrera.

En el kilómetro 11 me casco otro gel, el tramo del kilómetro 10 al 15 es para mi el más agradable de la carrera, es un llaneo con ligera bajada presentando algunas ondulaciones pero no eran severas, controlando un poco el ritmo en subida era más que suficiente. En el kilómetro 15 pasamos al lado de una zona de lagos muy relajante y bonita, este tramo me transmitía serenidad y tranquilidad. Un poco después de pasar el 15 entramos en la zona central de Natick donde la animación era desbordante  y tenía una iglesia bastante vistosa.

A partir de aquí el terreno se empezaba a complicar, ya no noté que bajaba sino que empezaba a subir y que derivaba a falso llano. Me lo tomo con serenidad y mantengo mi ritmo que era bueno y aunque tenía las piernas algo cansadas aun podían aguantar hasta Newton, entramos en Wellesley donde había un colegio femenino en el cual sus alumnas animaban eufóricamente a los corredores, el Scream tunnel lo llamaban en el kilómetro 20, y vaya si animaban, era difícil no dejarse contagiar por la euforia este momento lo disfrute a tope y me dediqué a chocar manos, también hay algunas con carteles de "free kisses" donde dan besos a los corredores, yo no hice uso de ello porque no me convencía y porque estaba centrado en la carrera para no dejarme llevar por la misma euforia.

El tramo del 20 al 25 fue "raro", no porque sintiese que pasaba algo, no hubiese animación o porque estuviese muy cansado sino porque era un tramo que no era bonito ni me transmitía nada, pero lo más reseñable de aquí fue el dolor de estómago que sentí... había tomado otro gel en el kilómetro 18 y se ve que aquí notaba los efectos de que me había caído fatal, llevaba un ardor de estómago controlable pero ardor a fin de cuentas, mi ritmo disminuye por el ardor y por la casi contante subida del terreno, que ya no hay muchas bajadas pero no es alarmante. Mantengo un ritmo bueno hasta el kilómetro 25.

En el kilómetro 25 nos espera una bajada severa que indica que vamos a entrar en la temida Newton, al final de la bajada nos espera una severa pero no muy potente cuesta, dicha cuesta aunque fuese algo larga la paso sin problemas y sin que me haga mucha mella, al terminar de subirla cojo otro gel y tomo solo la mitad, lo iba a necesitar, además aquí ya se me había asentado el estomago. Estábamos entrando en Newton y a mi alrededor ya se notaba a la gente "tocada". La parte de Newton se me hizo rara porque era más larga de lo que pensé pero a su vez se me hizo corta. En este momento tomo la que creía que era la segunda cuesta de Newton, pero esa no era, cojo una tercera cuesta pensando "será esta"... si era esa, y la que viene detrás es la tercera imagino, no no lo era, la tercera viene después de esa otra cuesta, me hice un lio con las cuestas de Newton bueno bueno. Lo importante es que seguía corriendo pero no se por cuanto tiempo, estaba manteniéndolo muy bien pero este tramo me estaba sacando de mis casillas porque no sabía muy bien cuantas cuestas me quedaban y cuales eran verdaderamente "las 4 colinas de Newton" aviso de que este tramo no son 4 subidas como tal son 4 subidas, más subiditas más o menos potentes con sus bajadas. 

Pues con todo esto miré el Garmin y ya estaba en el kilómetro 31 sin darme cuenta y aun seguía en Newton, me digo a mi mismo... ya debería haber pasado Heartbreak Hill o al menos estar empezándola, pero no (Heartbreak Hill es la última cuesta de Newton y la última del maratón de Boston aunque luego quedasen cuestecitas). Al llegar al kilómetro 32 ya llevo las piernas fundidas y paso a la estrategia de trotar-caminar y esto me pilla justo al pie de Heartbreak Hill, por orgullo tenía que haberla subido corriendo pero no lo hice al menos de seguido. Llego a la cima de Heartbreak Hill en modo supervivencia pero sabía que esta carrera ya era mía y que había hecho un maratón muy compacto y muy bien planificado a pesar de todos los contratiempos.


                                        Si has llegado aquí has podido con Boston

Al pasar Heartbreak Hill te espera una bajada que te deja en Brookline, sería propiamente las afueras de Boston, este tramo es el más fácil de la carrera, pero yo iba tan tocado por los subes y bajas vividos que ya no podía mantener el ritmo que llevaba. Intento trotar a ratos pero se me hace difícil, las piernas van muy fatigadas, intento tomármelo de forma filosófica y ver el lado positivo: lo había gestionado muy bien y había evitado que me pasase como en Paris el año pasado donde no gestioné bien y a partir del 20 ya iba sufriendo.

El paso por Brookline no fue una parte con muchísimo público, había pero no era desbordante imagino que por las horas, el sol había salido. Este tramo lo vivo de forma mesurada, me paro más de una vez a vomitar, imagino que por los geles y agua que llevaba y por la trotada de sube y baja. Y por si fuese poco a la altura del kilómetro 38 noto que mi rodilla derecha se bloquea y duele....NO pensé, no me puede pasar esto a nada de terminar, me paro, hago estiramientos, vuelvo a caminar y voy bien, todo se quedo en un susto. Llego al kilómetro 40 donde nos recibe la última cuesta del maratón la cual no era dura pero estaba en el kilómetro 40, después de pasarla veo el cartel de entrada en Boston y el letrero de Boston Strong del kilómetro 41 al fondo, aquí por puro milagro que solo ocurre en el maratón, pasan todos mis dolores: mi rodilla, mi estómago y mis piernas se activan y hacen a ritmo constante y mesurado el último kilómetro y medio que faltaba. Paso un túnel y estoy en la Commonwealth Avenue, ya reconozco esta zona, era la que estaba paralela a Boylston Street, aquí ya respiro aliviado y contento, pero a su vez apenado de que se estuviese terminando, doblo a la derecha paso una especie de falso llano y entro en Boylston y veo al fondo la meta, vivo el momento como puedo a pesar de toda la paliza que llevaba, ahí estaba la meta del maratón más antiguo del mundo y me estaba esperando a que la cruzase, no había tanta gente animando pero si mucho policía. Veo la línea de Finish que indica el final del maratón y al cruzarla pego un grito y lo celebro como si hubiese metido el gol que le da la victoria a tu equipo en Champions.


                                            A 1 kilómetro y medio de la meta

Pasar la línea de meta me trajo calma, una calma de que ya lo había hecho y había pasado. Había corrido y terminado el maratón más antiguo del mundo con un registro de 4:47:11, que no será buen registro para muchos pero para mi era mejor de lo esperado, no pasé de 5 horas como me temía y estaba muy cerca del tiempo conseguido en Berlín, maratón la cual sufrí y el circuito era mucho más amable.

Cojo mi medalla, muy bonita, era un medallón de oro o al menos un material que quería emular al oro. Voy al hotel el cual está a 100 metros de la llegada y allí me encuentro con mi pareja, la cual me ha esperado muy pacientemente a que llegase, fuimos a comer al hotel unas cosas que ella compró y el resto del día lo empleamos en descansar. Había sido un maratón simbólico, muy bien gestionado y muy bien vivido, Boston tiene un aura especial que hace que le cojas cariño, no es la más fácil, ni la que tiene el público más entregado, ni la más mediática pero es lo que es, lo sientes como un viaje espiritual el hecho de salir desde un pueblo en línea casi recta y llegar a Boston. A parte de cansancio me llevo una sensación imposible de olvidar, donde mi determinación y mis fatigadas piernas han podido esta vez con los 42 kilómetros 195 metros, y no cualquier 42,195 kilómetros sino el del maratón más antiguo del mundo. Toca seguir de cara al mañana, pero en el hoy toca celebrar esta victoria y la vida.



                                    Mi quinta major y maratón número 11